Crochet & Yoga

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1º SALON DE ARTE EN FIELTRO – CONVOCATORIA del Centro Argentino de Arte Textil

El fieltro llegó a nuestro país para quedarse y, a tal punto se instaló entre los artistas y artesanos, que ya se está preparando el

1º SALON DE ARTE EN FIELTRO

Reglamento
El Centro Argentino de Arte Textil (CAAT) convoca a socios y no socios a participar del 1º Salón de arte en fieltro a realizarse en nuestra sede.

Inauguración: viernes 7 de junio de 2013 a las 18,30 hs.
Horario de visita: lunes a viernes de 15 a 19 hs
Cierre: 28 de junio a las  19 hs.

Requisitos

  • Se aceptarán 1 objetos o piezas artísticas realizadas en  todas las técnicas de fieltro (húmedo y/o seco). La temática es libre, las obras  podrán ser inéditas o no inéditas.
  • Las medidas máximas

Obras bidimensionales:   130 cm de alto x 50 cm de base  (soporte incluido)
Obras tridimensionales: 130 cm de alto x (30 cm  x 30 cm) de base  (soporte incluido), sean de apoyo o espaciales.

  • Las obras deberán estar  preparadas para ser exhibidas y rotuladas en el reverso de la obra con los siguientes datos: título de la obra, medidas, técnica, autor, año de ejecución.
  • Se solicita completar el formulario de inscripción que se adjunta al reglamento.
  • No se tomará en cuenta la fecha postal de envío sino entrega real del material.

Recepción de obras: 

En  la sede del CAAT: martes 28 de mayo  de 15hs.  a 18.30 hs
Reunión del jurado:   jueves 30 de mayo
Inauguración: viernes 7 de junio a las 18.30 hs.          

Para  envíos desde el interior  se recibirán a nombre de Matilde Laura Ledo en la siguiente dirección: 11 de septiembre 2761- C.P. 1428- Buenos Aires- Argentina. Fecha límite lunes 27 de mayo.

Los artistas seleccionados serán informados vía e-mail.

Retiro de obras no seleccionadas: 31 de mayo de 15 a 19 hs.
Retiro de obras seleccionadas: lunes 1  de julio de 15 a 19 hs.

Inscripción: 
                Asociados $ 40.- – No asociados $ 80.- 
Para el exterior   Socios u$s 20 – No socios u$s 40. 
              El arancel es no reintegrabley se abonará por participante en el momento de la inscripción.

Formas de pago: en la sede del CAAT, depósito, transferencia bancaria o tarjeta de Crédito VISA.

Los gastos de envío y devolución de las obras estarán a cargo de los artistas participantes exclusivamente. El CAAT no se hará responsable por trámites aduaneros.
Reglamento completo y ficha de inscripción en  Secretaría del CAAT o en www.caat.org.ar

El CAAT no se hará responsable en ningún caso por los gastos de envío y devolución de las obras, ni  de trámites aduaneros.
El CAAT velará por la buena conservación de las obras pero no se hará responsable por la eventual pérdida, deterioro  o destrucción de las mismas. 
El solo hecho de presentarse a la muestra, implica la aceptación del presente Reglamento. Cualquier situación no prevista será resuelta por la Comisión Directiva.

Descargar reglamento
Descargar ficha de inscripción 
Descargar formas de pago

 


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El Tejido y su relación con el Movimiento Slow

He aquí una transcripción de un texto del autor Carl Honoré, cuyos datos están al pie, que describe bastante bien lo que nos sucede a los artesanos del tejido cuando “producimos” priorizando el disfrute de lo que hacemos y no la cantidad de lo que obtenemos…También habla de los motivos por los cuales algunas personas prefieren lo artesanal a lo industrial…Otra cosa que me llamó la atención de este texto es la mención que se hace del Yoga y cómo se lo relaciona con el tejido; sin haberlo querido, son las dos aficiones que elijo para transitar mis horas de ocio, que, en mi caso, son las mismas que las horas de trabajo y, por eso, disfruto tanto…

Los trabajos manuales son una expresión perfecta de la filosofía del movimiento Slow. En el siglo XIX, a medida que el ritmo de la vida se aceleraba, mucha gente empezó a desdeñar los artículos que las nuevas fábricas producían en masa. William Morris y otros defensores del movimiento de Artes y Oficios, que comenzó en Gran Bretaña, culpaban a la industrialización de dar prioridad a las máquinas y ahogar el espíritu creativo. Su solución consistía en volver a hacer las cosas a mano , despacio y cuidadosamente. Los artesanos producían muebles, tejidos, cerámica y otros artículos utilizando métodos tradicionales preindustriales. Los oficios se consideraban un vínculo con una era más amable y suave. Más de un siglo después, cuando de nuevo la tecnología parece dirigirlo todo, nuestra pasión por los objetos hechos a mano es más intensa que nunca. Se observa en la expansión del movimiento Slow Food y el florecimiento de las labores de punto en toda Norteamérica.

Al igual que otras actividades domésticas, tales como cocinar y coser, las labores de punto dejaron de interesar en la segunda mitad del siglo XX. El feminismo denunció las tareas domésticas como una maldición sobre la mujer, una barrera que impedía la igualdad entre los sexos. Para las mujeres que se esforzaban por descollar en el puesto de trabajo, la labor de punto era algo que mantenía a la abuela en su mecedora. Pero ahora que los sexos están en un mayor pie de igualdad, las artes domésticas de ayer están volviendo.

Hoy, las labores de punto están oficialmente à la page, promovidas por feministas famosas como Debbie Stoller y alabadas por descubridores de tendencias como “el nuevo Yoga”. Algunas de las celebridades más ricas de Hollywood (Julia Roberts, Gwyneth Paltrow o Cameron Diaz) se dedican a ello en su tiempo libre. Desde 1998, más de cuatro millones de estadounidenses menores de treinta y cinco años, en su mayoría mujeres, han adquirido esta afición. En Nueva York, las ves con sus chaquetas Ralph Lauren y sus zapatos Prada, manejando las agujas en el metro o en los grandes y cómodos asientos de Starbucks. En decenas de páginas web, los aficionados al punto intercambian consejos acerca de todo, desde la elección de la mejor lana para unos mitones hasta la manera de tratar los calambres de los dedos. Las nuevas y elegantes tiendas venden madejas de materiales espléndidos, como el cachemir, que en otro tiempo sólo estuvieron al alcance de los diseñadores de modas.

Bernadette Murphy, escritora de cuarenta años que vive en Los Ángeles, ha analizado el nuevo estado de ánimo en su obra Zen and the Art of Knitting (Zen y el Arte de Tejer), publicada en 2002.  Esta autora ve el retorno a las agujas y la madeja de lana como parte de una reacción más amplia contra la superficialidad de la vida moderna.

-En estos momentos hay en nuestra cultura un gran apetito de significado, de cosas que nos relacionen con el mundo y la gente, cosas que realmente alimenten el espíritu – afirma Murphy -. Hacer punto de media es una manera de tomarse tiempo para apreciar la vida, para descubrir ese significado y establecer tales relaciones.

En las salas de estar, las residencias universitarias y las cafeterías de las empresas de toda Norteamérica, las mujeres forman círculos de punto, en los que fraguan amistades mientras manejan las agujas. Los suéteres, los gorros y las bufandas que producen ofrecen una alternativa a los fugaces placeres del consumismo. Mientras que los bienes manufacturados pueden ser modernos, funcionales, duraderos, bellos e incluso inspiradores, el mismo hecho de que estén producidos en masa los hace desechables. En cambio, un objeto hecho a mano, como un chal de punto, por su carácter único, sus caprichos e imperfecciones, lleva la huella de su creador. Percibimos el tiempo y la meticulosidad que ha dedicado a su obra y, en consecuencia, sentimos hacia ésta un mayor vínculo afectivo.

-En el mundo actual, donde resulta tan fácil, tan barato y tan rápido comprar cosas, lo que compramos ha perdido su valor – sigue diciendo Murphy -. Qué valor tiene un objeto si puedes comprar diez idénticos en el mismo instante? Cuando una cosa está hecha a mano, significa que alguien le ha dedicado tiempo. Eso le da auténtico valor.

Murphy se dedicó al punto de media casi por accidente. Durante un viaje que hizo a Irlanda en 1984, se desgarró el tendón de Aquiles y no pudo caminar durante dos meses. Empezó a hacer punto para mantenerse activa y descubrió que esa tarea tenía una enorme capacidad relajante.

Hacer punto es una actividad lenta por naturaleza. No es posible pulsar un botón, dar vueltas a un mando o mover un interruptor para hacer punto con más rapidez. El auténtico gozo de hacer punto reside en el acto de hacerlo, más que en llegar al final de la tarea. Los estudios han demostrado que la danza rítmica y repetitiva de las agujas puede reducir tanto el ritmo de los latidos cardíacos como la tensión arterial, y sosiega a la persona que las maneja hasta el extremo de que le hace entrar en un estado apacible y casi meditativo.

- Lo mejor que tiene la labor de punto es su lentitud – dice Murphy -. Es tan lenta que vemos a belleza de cada minúsculo acto que interviene en la confección de un suéter, tan lenta que sabemos que el proyecto no terminará hoy, sino que puede requerir meses. Eso nos permite reconciliarnos con la naturaleza irresuelta de la vida. Mientras hacemos punto, vivimos más despacio.

Muchas personas que hacen punto utilizan su afición como un antídoto contra el estrés y el apresuramiento de la vida moderna. Lo hacen antes y después de las reuniones importantes, durante las llamadas telefónicas a larga distancia o al final de una dura jornada. Algunos afirman que el efecto tranquilizador prosigue después de que hayan dejado las agujas, y que los ayuda a conservar la serenidad en el apresurado lugar de trabajo. Murphy observa que hacer punto la ayuda a pensar con lentitud.

- Noto perfectamente que la parte activa de mi cerebro se cierra, y eso contribuye a deshacer el enmarañado nudo de mis pensamientos. Es un remedio estupendo para el bloqueo del escritor.

Acabará por fracasar el auge que tiene la labor de punto a comienzos del siglo XXI? No es fácil predecirlo, pues las modas son notoriamente veleidosas. Puede que las prendas de punto sean la tendencia actual, pero, qué ocurrirá cuando los gruesos suéteres y las coloridas bufandas dejen de aparecer en la portada de Vogue? Algunos aficionados probablemente dejarán las agujas y adoptarán la moda siguiente. Pero muchos seguirán adelante. En un mundo de ritmo rápido y tecnología superior, una afición de tecnología inferior que ayuda a la gente a desacelerar probablemente conservará su atractivo.

FUENTE: Elogio de la lentitud, Carl Honoré, Buenos Aires: Del Nuevo Extremo, 2008, pág. 233

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